Night is Short, Walk on Girl

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Por - 01 de mayo de 2018

“¡Algo extraño sucede aquí! ¡El guion parece estar escribiéndose sobre la marcha!”. De esta manera, a eso de la media hora de película, Night Is Short, Walk On Girl enuncia aquello que más de un espectador estará pensando: a partir de una novela de Tomihiko Mohimi (autor al que ya adaptó en la aclamada Tatami Galaxy), Masaaki Yuasa entrega un filme que, simplificando mucho, puede describirse como el híbrido imposible (y, sin embargo, existente) entre ¡Jo, qué noche! y El viaje de Chihiro. Es decir, una cinta en la que puede ocurrir cualquier cosa y, de hecho, ocurre, lo cual puede ser una bendición o todo lo contrario.   

Animada por un arsenal de bebercios en el que destaca el denki bran, el mítico ‘brandy eléctrico’ de la noche tokiota, esta historia de una chica en busca de la cogorza de su vida y del chico que pretende seducirla haciéndose el encontradizo (hay que ver…) resulta extenuante dada su acumulación de elementos: formas, colores, peripecias, personajes, números musicales y referencias al folklore y la literatura de Japón se suceden con el ritmo de los cubatas en una noche de barra libre. Ante tamaño asalto, uno puede cubrirse pudorosamente los ojos o asumir que el desarrollo del filme es más sencillo de lo que parece y está, para colmo, agraciado con el privilegio único del cine de animación: mostrar sucesos, no ya increíbles o improbables, sino irrealizables en acción real.

Cóctel de imágenes fascinantes por cortesía del barman Yuasa.