Toronto 2017: Margot Robbie patina hacia los Oscar

Por su papel como la polémica patinadora, Tonya Harding, o por producir una de las películas que más fans ha conseguido, pero llegará lejos con 'I, Tonya'.

Por - 11 de septiembre de 2017

Si Allison Janney no se hace este año ‘un J.K. Simmons’, es decir, un completo en premios es que se han vuelto locos en Hollywood y alrededores. El guionista Steven Rogers escribió para ella el papel de LaVona Golden, la madre malhablada, maleducada, fumadora compulsiva, egoísta y maltratadora de Tonya Harding en el peculiar biopic I, Tonya, y la que fuera jefa de prensa de El Ala Oeste de la Casa Blanca (nuestra querida C.J.) hace tan suyo ese papel por el que multiplicará el éxito que lleva años mereciendo.

Pero no solo Allison Janney está de premio, de las películas americanas vistas hasta ahora en el Festival de Toronto, incluyendo aquellas que ya han pasado por Venecia, como Suburbicon o Downsizing, ninguna tiene tan claramente despejado el camino a los Oscar, como I, Tonya. Y gran parte del mérito recae en Margot Robbie.

La actriz australiana de El lobo de Wall Street no solo se calza los patines de Tonya, sino que además ha sido ella y su reluciente nueva compañía quien ha sacado la película adelante como productora. Robbie y sus socios compraron el guion que estaba en la black list de Hollywood antes incluso de que la lista se hiciera pública, lo leyeron, se enamoraron y en 48 horas lo tenían. Ella no había oído hablar jamás de Tonya Harding (es lo que tiene nacer en 1990) y tampoco era especialmente fan del patinaje sobre hielo, le  gustó la historia, ese personaje femenino luchando contra sus circunstancias (una madre abusadora, un marido abusador) y cuando ya supo que todo lo que se contaba era real, alucinó.

De entre los 150 directores que vieron se quedaron con Craig Gillespie (Lars y una chica de verdad) porque no se refirió a los personajes en ningún momento como “white trash” y entendió bien el complicado tono que mantiene la película de la oscurísima comedia negra al drama auténtico. Tonya Harding fue la primera patinadora sobre hielo americana, la segunda del mundo, una de las seis en toda la historia, en intentar y lograr la pirueta conocida como triple axel y, sin embargo, no llegó tan lejos como su talento marcaba porque le faltaban los modales, gusto, y entorno de “princesa americana”.

Lo que la película hace muy inteligentemente es contar la historia de Harding en forma de falso documental, entrevistando a todos los implicados, sin abusar de voces en off ni talking heads, llegando incluso a romper la cuarta pared en momentos tan crudos como en mitad de la paliza que le da su marido (Sebastian Stan) a Tonya.

A pesar de la tristeza de la historia que cuenta, I, Tonya levanta carcajadas, muchas gracias a Janney, y mide tan bien que tiene asegurado un recorrido interesante en los meses que nos quedan de temporada de premios. Robbie se estrena como productora en un salto mortal que clava sobre el hielo. Bravo por ella.

Mia Hansen-Løve: “Intento escapar de la melancolía, pero siempre vuelve a mí”

Entrevista con la directora francesa sobre su sexta película, 'Maya', una historia de amor, reinventarse y, como siempre, mucha melancolía.

Festival de Toronto 2018: Palmarés completo

Desde el primer pase, se corrió la voz: 'Green Book' era la favorita del público canadiense.

[Toronto 2018] Kristen Stewart no convence con ‘Jeremiah Terminator LeRoy’

La actriz y Laura Dern dan una grandiosa interpretación, con un debate interesante, pero poco más.

[Toronto 2018] El gran adiós de Robert Redford

Si el actor se despide con 'The Old Man & The Gun', será la mejor despedida posible. Aplausos y risas con su película en el Festival.