Por - 07 de abril de 2015

En la retorcida y entretenidísima Tú eres el siguiente, una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos, Adam Wingard (y su coguionista Simon Barrett) nos metía el miedo en el cuerpo con psicópatas de libro, que irrumpían en las casas, con alevosía y premeditación, cuchillo en mano, con la única intención de asesinar salvajemente. Con esa misma idea de partida (extraños que se cuelan en tu hogar), el director se saca de la manga un thriller en el que nada es lo que parece, aunque dado el antecedente, te imaginas por dónde van a ir los tiros. ¿Y si ese tipo que llama a tu puerta es un joven educado y atractivo, que te pide ayuda, que empatiza rápidamente contigo, tu pareja y los tuyos? ¿Y si, además, dice haber conocido a tu hijo fallecido en Afganistán? Ahí le has dado. Como buen filme de suspense de estilo ochentero que es The Guest (El invitado), lo lógico es que acabe sentado a tu mesa y durmiendo bajo tu mismo techo. Todo muy naíf. Y eso es lo que ocurre en casa de los Peterson, que parecen vivir en el planeta de las golosinas. Pero lo que llega después, aún con la mosca detrás de la oreja, es un viaje inesperado, acelerado, un auténtico festín para los amantes del género, con buenas dosis de situaciones desenfrenadas y apremiantes, algunas de ellas rocambolescas, exageradas, con giros de guión palomiteros, especialmente, en la última parte.  Vista en el Festival de Sitges en la sección de largometrajes a concurso (y emparentada con otro divertimento de estética ochentera como es Frío en julio, con Michael C. Hall), y nominada a mejor montaje en los Independent Spirit Awards, The Guest cuenta con un Dan Stevens recién salido de la encorsetada Downton Abbey, con un cambio radical de look, que nada tiene que ver con su taciturno aristócrata (luego vendría otra joyita, Caminando entre las tumbas, con Liam Neeson, que en España se estrenó antes). Stevens, en su papel del enigmático David, lo mismo se corona rey del antibullying, enfrentándose a unos pandilleros de billar que hacen la vida imposible al hijo de los Peterson, como salva de las garras del deseo a la rebelde hija, interpretada por Maika Monroe, que se confirma definitivamente como una de las actrices con más futuro tras el estreno de la terrorífica It Follows (Te sigue). The Guest no busca la perfección ni pretende tomarse en serio, juega con las claves del género, es divertida y terrorífica a partes iguales, con una estética retro, mezclando escenas más propias de las películas de Chuck Norris, con una vibrante banda sonora que acentúa una violencia explícita y desaforada. Podrá recordar a filmes estilizados como Drive, aunque aquí la huída se hará prácticamente imposible.

En la retorcida y entretenidísima Tú eres el siguiente, una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos, Adam Wingard (y su coguionista Simon Barrett) nos metía el miedo en el cuerpo con psicópatas de libro, que irrumpían en las casas, con alevosía y premeditación, cuchillo en mano, con la única intención de asesinar salvajemente. Con esa misma idea de partida (extraños que se cuelan en tu hogar), el director se saca de la manga un thriller en el que nada es lo que parece, aunque dado el antecedente, te imaginas por dónde van a ir los tiros.

¿Y si ese tipo que llama a tu puerta es un joven educado y atractivo, que te pide ayuda, que empatiza rápidamente contigo, tu pareja y los tuyos? ¿Y si, además, dice haber conocido a tu hijo fallecido en Afganistán? Ahí le has dado. Como buen filme de suspense de estilo ochentero que es The Guest (El invitado), lo lógico es que acabe sentado a tu mesa y durmiendo bajo tu mismo techo. Todo muy naíf. Y eso es lo que ocurre en casa de los Peterson, que parecen vivir en el planeta de las golosinas. Pero lo que llega después, aún con la mosca detrás de la oreja, es un viaje inesperado, acelerado, un auténtico festín para los amantes del género, con buenas dosis de situaciones desenfrenadas y apremiantes, algunas de ellas rocambolescas, exageradas, con giros de guión palomiteros, especialmente, en la última parte. 

Vista en el Festival de Sitges en la sección de largometrajes a concurso (y emparentada con otro divertimento de estética ochentera como es Frío en julio, con Michael C. Hall), y nominada a mejor montaje en los Independent Spirit Awards, The Guest cuenta con un Dan Stevens recién salido de la encorsetada Downton Abbey, con un cambio radical de look, que nada tiene que ver con su taciturno aristócrata (luego vendría otra joyita, Caminando entre las tumbas, con Liam Neeson, que en España se estrenó antes). Stevens, en su papel del enigmático David, lo mismo se corona rey del antibullying, enfrentándose a unos pandilleros de billar que hacen la vida imposible al hijo de los Peterson, como salva de las garras del deseo a la rebelde hija, interpretada por Maika Monroe, que se confirma definitivamente como una de las actrices con más futuro tras el estreno de la terrorífica It Follows (Te sigue).

The Guest no busca la perfección ni pretende tomarse en serio, juega con las claves del género, es divertida y terrorífica a partes iguales, con una estética retro, mezclando escenas más propias de las películas de Chuck Norris, con una vibrante banda sonora que acentúa una violencia explícita y desaforada. Podrá recordar a filmes estilizados como Drive, aunque aquí la huída se hará prácticamente imposible.

Entretenido thriller de acción de regusto ochentero, con un cásting impecable.