Por - 24 de marzo de 2019

Basada en una idea de la economista Astrid Gil-Casares, la ópera prima de Inés de León parece ser una extensión natural de esos fashion dramas que la publicista dirige para Vogue y en los que ya ha trabajado con alguno de los talents que protagonizan ¿Qué te juegas?, como es el caso de Amaia Salamanca, Leticia Dolera o Brays Efe. Porque lo cierto es que de esta comedia que producen Bowfinger y Movistar+ se desprende no ya solo glamour, sino también personalidad (y unos muy poco escurridos defectos). El argumento es sencillo: dos hermanos de alto standing, pero aún así antagónicos (Salamanca y Javier Rey) se disputan tanto el control de su empresa como el amor de una monologuista underground (Leticia Dolera) contratada para seducir a la hermana.

El ritmo que se pretende es el de la screwball comedy, con coletillas y motivos visuales que caen simpáticos (el rollo dominatriz –o Letizia Ortiz– de Amaia, el running gag de la “paja”, y los incansables guiños cinéfilos), pero con unas interpretaciones afectadas no ya por la caracterización de los personajes, sino por unos diálogos tan acerados como ineficientes. Es decir, el filme no adecua el habla a cada rol respectivo, saltándose a la torera aquella lección esencial que observaron desde nuestras teleseries seminales hasta las comedias más sofisticadas de los hermanos Coen.

Sin crueldad: atrevida y no del todo eficaz screwball comedy.