Por - 03 de febrero de 2019

Nuevas aventuras de la (otra) generación perdida, la de aquí, la de casa, la que sigue sin encontrar un futuro en España, la de Julián López (y compañía), de nuevo entregado al gag gentilicio con su chispa habitual, aunque apoyado esta vez en una excusa mucho más endeble. La nueva comedia con sello (ahora desde el guion) Nacho García Velilla limita al Oeste con Perdiendo el Norte, el filme al que sirve de secuela, y del que se desvincula sentimentalmente. En China, lejos de aquel guiño a la emigración a Centroeuropa, ajeno a los Pepes que homenajeaba Sacristán, esta segunda entrega, mucho más desatada, eso sí, no arriesga sin embargo en el humor: basado en el equívoco cultural y la chanza verbal, olvida los andamiajes de la comedia landista para parecerse más a la coña de Fuga de cerebros que a su propio original

Sin Norte, Sin Este. Y ahora sin Pepe, el de Alemania.