Por - 31 de julio de 2015

Dirigida y escrita para la pantalla por su propio autor, el dramaturgo y guionista Israel Horovitz, Mi casa en París es una refrescante y tierna comedia acerca del amor extramarital, de la herencia y de su descendencia. Contraponiendo el “discreto” modelo francés a la hora de afrontar una infidelidad con la tragicómica efervescencia de ese “americano en París” arruinado y de nombre Mathias Gold (Kevin Kline en otra de sus memorables interpretaciones), la película progresa dramáticamente a partir de una de las figuras más insólitas e imaginativas del Derecho Inmobiliario francés: el viager, o la venta aplazada de una casa a cambio de una renta vitalicia para el inquilino, en este caso una entrañable viejecita (a la que da vida Maggie Smith), con más de un secreto de alcoba tras cada puerta.

Scott Thomas y Kline lucen y se pelean por una herencia envenenada.