Por - 25 de septiembre de 2017

Ya lo demostró Loreak: el relato más intimista y sencillo puede ser el más eficaz. Su director Jon Garaño, acompañado por Aitor Arregi, vuelve a la gran pantalla con la lección bien aprendida en esta película inspirada en un personaje real: Miguel Joaquín Eleizegui. Conocido como el gigante de Altzo, este guipuzcoano del siglo XIX llegó a medir 2,42 metros de altura y fue exhibido por España y Europa como si se tratase de una atracción de feria.

Algo hay de El hombre elefante de David Lynch en este hombre condenado a la exposición pública. Si bien el filme no se recrea en vejaciones ni humillaciones, es inevitable escuchar el lejano eco de las palabras de John Merrick (“¡No soy un animal! ¡Soy un ser humano! ¡Soy una persona!”) cuando observamos la mirada perdida del gigante, con las manos en alto, mientras un par de niños corretean a su alrededor.

Handia narra, en esencia, la relación entre dos hermanos. Por un lado, Martín, que regresa de la Primera Guerra Carlista con el firme propósito de marcharse a América; y, por otro, Joaquín, que solo ambiciona sacar adelante el caserío familiar. Ambos son la cara y la cruz, el hermano condenado a estar en la sombra y la leyenda que no lo quiere ser, de esta Rain Man emocional, aunque rozando lo simplista, cuidada al detalle como el ramo de flores que Beñat enviaba a Ane en Loreak.

La intimista 'Rain Man' de Garaño y Arregi con ecos de Lynch.