Por - 01 de octubre de 2016

Mientras Disney promociona a los cuatro vientos los tímidos avances que ensaya en cuanto a diversidad en la representación
de sus personajes femeninos, sólo hace falta abrir los ojos para dar con otros mundos animados más ricos. Como la ópera prima de Rémi Chayé, una joya hecha de colores planos y descomunal expresividad visual que ganó el premio del público en el Festival de Annecy. Remite al contagioso espíritu aventurero de la línea clara con la epopeya a finales del siglo XIX de una joven rusa –más rubia y nacarada que Elsa– con la decisión y las agallas de comandar una expedición al Polo Norte en busca de su abuelo, un explorador desaparecido. Personajes empáticos, acción en alta mar, paisajes helados, elipsis de aplauso y una heroína inolvidable. Pete Docter ya es fan.

Relato de aventuras robusto y poderoso como un rompehielos.