Por - 04 de marzo de 2019

A la hora de planear un golpe (o más bien un palo, dado lo modesto de la situación) hay que sopesar los riesgos, y a la hora de juzgar la película de Koldo Serra hay que valorar sus pros y sus contras. Entre los primeros, y sobre todo, están sus dos protagonistas: 70 binladens sabe Emma Suárez y Nathalie Poza son sus mejores armas, y no se corta al darles a ambas (una, maquiavélica como una serpiente de cascabel, y la otra contundente cual apisonadora con el ojo entelado) espacio para que se enfrenten, se propinen cabezazos de los que le duelen a uno en el patio de butacas y conspiren juntas o por separado. Si no fuera por las dos actrices, esta película tendría menos interés. Porque 70 binladens juega la carta de combinar thriller a la manera del Hollywood de los 70 con costumbrismo ibérico, materializado aquí en una semifinal de Copa capaz de paralizar tanto un atraco como el consiguiente dispositivo policial. Y es al cotejarla con sus referentes (tanto foráneos –Tarde de perros– como de aquí –la obra del mejor Enrique Urbizu–) cuando uno repara en los giros de guión que chirrían, los flashbacks que tratan de tapar huecos, las explicaciones que llegan demasiado pronto o demasiado tarde y, sobre todo, un final que deja fuera la mitad del interés de la película. Para llegar al nivel de Lumet, de Don Siegel o de José María Forqué hace falta más cuidado con los detalles.

Tarde de perros en Bilbao: Emma y Nathalie dan el golpe.