Conoce a Adam Curtis, el documentalista que revela las conspiraciones del mundo

El Museo Reina Sofía de Madrid ofrece hasta final de 2017 un amplísimo programa que comprende casi todas las series del periodista de la BBC.

Por - 10 de noviembre de 2017

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  • Este es un reportaje sobre un periodista obsesionado por las historias que tejen las redes del poder. Este es un artículo sobre Adam Curtis (Inglaterra, 1955), realizador de la BBC que lleva al menos tres décadas sacudiendo el formato con sus series documentales, ensayos construidos con las imágenes del archivo de la cadena pública británica, abundante música pop y su propia voz explicándonos cómo el poder se ha ido articulando desde el auge de las sociedades de masas hasta hoy en día, sea en el ámbito de la ciencia, la política, la tecnología o la contracultura.

    El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia celebra la figura de Curtis con un amplísimo programa con casi todas sus series documentales, que arrancó el pasado 6 de noviembre con una masterclass del periodista y que concluirá a final de 2017. Dos meses, así pues, que permitirán descubrir a una de las voces más singulares de la televisión contemporánea gracias a series como The Century of the Self (2002) o All Watched Over By Machines of Loving Grace (2011), y a sus documentales Bitter Lake (2013) o Hypernormalisation (2016), realizados para el canal online de la BBC.

    “Comencé como periodista cuando cayó el telón de acero y se supone que terminó la Guerra Fría, y de repente el mundo comenzó a ser más complicado”, explica Curtis en una entrevista con CINEMANÍA. “La verdad es que cuando todo eso sucedía, yo estaba haciendo televisión basura”, confiesa. Y añade: “Hacía documentales sobre perros que hablaban, sobre perros salchicha”.

    Pero el mundo estaba cambiando y Curtis quería ir al compás de los tiempos, así que decidió que iba explicar qué estaba sucediendo y que iba hacerlo de una manera que trastocaría el documental televisivo tal y como se conocía hasta entonces, con un estilo que con el tiempo se convertiría en su marca personal: “Lo que sencillamente hice fue hacer series que trataran de explicar la complejidad del mundo, cómo el poder se articula para tratar de controlarte, ya sea a través de la publicidad, la psicología, ciencia, cultura, política… Quería hacerlo de la manera con que mis amigos y yo hablábamos de estos temas, es decir, a través del uso de la música, las bromas, bromas irónicas. Quería que fueran series populares, alejadas de lo que pensamos que es el periodismo serio”.

     

    ARCHIVO

    “No me gustan los documentales que filman solamente el ahora”, explica Curtis. “Porque tan solo muestran una rodaja de lo que es la vida”. Para el periodista, si de lo que se trata es de explicar el ahora “tienes que echar la vista atrás y regresar con una historia que te devuelve al presente para decirte: esto es lo que está pasando. Y para hacer eso tienes que ir al archivo”. Porque si hay algo característico en las series y los documentales de Curtis es el uso de imágenes de archivo. Y no de cualquiera, porque el periodista tiene a su disposición el que probablemente sea el archivo de televisión más grande del mundo: la BBC y sus más de 70 años de historia.

    Anuncios de electrodomésticos de los años 50, reportajes de viajes, entrevistas que jamás se emitieron, programas con Margaret Thatcher dando consejos de moda, todo (o casi todo) se encuentra en el archivo de la BBC. “En realidad, investigar en ese archivo es muy aburrido”, dice Curtis. “¡Muy aburrido! Me parece que me he tragado los programas más aburridos de la historia de la BBC, te lo puedo jurar. Pero sí, es el archivo más grande del mundo y un registro extraordinario del mundo. Acudir a ese archivo es también un poco como ir de compras. ¿Sabes cuando vas de compras y entras en una tienda, te queda bien algo pero no estás seguro de si te gusta del todo? Pues algo parecido sucede con el archivo”.

     

    POLÍTICA, TECNOLOGÍA Y GESTIÓN

    En los documentales de Curtis la política lo domina todo, pero su manera de entender cómo el poder se articula puede llegar a ser controvertida, sobre todo por sus declaraciones tan directas. Para Curtis, con la caída del telón de acero se produjo un cambio radical en la manera de ordenar y gestionar a las sociedades, que ha dado pie a las paradojas del mundo contemporáneo.

    “Desde los años 80, los políticos empezaron a creer que la economía lo dominaba todo. Hasta entonces la economía era importante, pero a partir de ese momento la manera de pensar económicamente comenzó a serles útil para gestionar la sociedad, y el mercado per se iría a ser suficiente para crear sociedades estables. De este modo, se creyó que los resultados de toda actividad podían ser medidos y, por tanto, evaluables en esos términos, incluso la sanidad, la cultura y otros ámbitos”, afirma.

    También la ciencia y la tecnología, según Curtis, han dejado de ser el medio para convertirse en el fin, y en sus documentales todo tipo de ideología científica o utopía tecnológica del pasado siglo queda al descubierto mediante el particular análisis de relatos yuxtapuestos que pone en práctica el documentalista.

     

    CONSPIRACIONES

    No deja de provocar ciertas suspicacias el estilo de Adam Curtis, que presenta como hechos periodísticos muchas de sus teorías sobre las metamorfosis de las ideas y cómo el poder las transforma en sistemas de control social. Para muchos, no es más que un altavoz de conspiraciones y relatos inverosímiles del mundo.

    Para Charlie Brooker, showrunner de la serie británica Black Mirror y con quien Curtis ha colaborado en más de una ocasión, “se trata de una idea común en el trabajo de Curtis: no está interesado en las teorías de la conspiración, sino más bien con las consecuencias imprevistas de las ideas a lo largo de la historia y su impacto en un nivel profundamente personal”, tal y como escribió cuando Curtis presentó el proyecto It Felt Like A Kiss (2009).

    También su estilo narrativo ha provocado ciertas sospechas. Para un documentalista que denuncia cómo el periodismo contemporáneo simplifica los relatos del mundo debe resultar contradictorio que muchos de sus seguidores le acusen de tender cada vez más precisamente a un relato simplista. Las bromas por internet, por supuesto, abundan. Como esta especie de tablero de bingo que apareció cuando Curtis lanzó Hypernormalisation el año pasado, en donde aparecen marcados todos y cada uno de los tópicos que suele utilizar en sus documentales, desde imágenes del ataque de las Torres Gemelas de Nueva York a coletillas lingüísticas.

     

    INTERNET

    Desde 2013, Curtis utiliza el sistema de streaming de la BBC para estrenar sus trabajos: Bitter Lake e Hypernormalisation, sus últimos largometrajes, se han estrenado en esta plataforma online. El sistema ha transformado el modus operandi del documentalista así como el formato de sus piezas. Si antes sus series se ceñían a los formatos y duraciones de la televisión estándar (series divididas en capítulos de una hora de duración), ahora sus obras son películas que rozan las tres horas de duración, de planos largos y que incluyen muchos brutos originales de reportajes sin editar.

    “A principios de los 90 el montaje se transformó en algo muy frenético”, explica. “También pasó con la manera de filmar. Ahora sucede lo contrario: a los espectadores les gusta más ese tipo de planos dilatados, porque les absorben, se dejan llevar por esas tomas”.

    Sobre su apuesta por el streaming, responde así Adam Curtis: “Simplemente decidí hacer películas más largas cuando me di cuenta de que podía subir mis trabajos al iPlayer de la BBC”. Y añade: “Si haces una película para el medio online, y la gente sabe que está colgado en la red, lo miran de manera distinta. Creo que la sensibilidad del espectador con el online es diferente y es más proclive a dejarse llevar, a la inmersión. No importa que el material sea más bruto. De hecho, cuando monto el sonido suelo utilizar auriculares, porque imagino que no todo el mundo, pero sí mucha gente, esté probablemente utilizando auriculares mientras ve el documental desde su ordenador portátil. Y me gusta mucho este formato. El medio online te permite llegar de manera más directa y clara al público, ser más honesto con la información que presentas. Me siento muy cómodo, pero ahora estoy en mitad de una pequeña batalla con la BBC: quieren que regrese a la televisión porque creen que he provocado un terremoto con el streaming. Muchos han empezado a utilizar el iPlayer como lo estoy haciendo y eso no entraba en sus planes.”