15 cosas que (probablemente) no sabías de ‘La historia interminable’

Bastian, Atreyu y la Emperatriz de la torre de marfil marcaron la infancia de millones de niños cuando la película de Wolfang Petersen se estrenó en 1984.

Por - 22 de julio de 2016

Hay una historia que explica cómo un chico al que le apasiona leer se encuentra un día con un libro en el que se sumerge hasta tal punto que acaba convertido en uno de sus personajes. No cuesta mucho adivinar que estamos hablando de La historia interminable, la película de Wolfang Petersen que adaptó la exitosa novela juvenil que Michael Ende publicó en 1979 y que dejó una marca indeleble en muchos chavales de los años 80 y en los peinados de otras tantas personas que se convencieron de que el look de Limahl era el no va más capilar. A pesar de que muchos seguidores del libro original señalarán con razón que el relato del escritor alemán es mucho más que un ejercicio de metaficción, pues Ende lo planteó como una historia de iniciación que habla, en última instancia, de aceptarse a uno mismo, la película de Petersen cautivó a millones de personas gracias a sus efectos especiales y a su mensaje que celebraba el poder de la imaginación, provocando que el libro de Ende se mantuviera, pese a todo, como un clásico pasados los años y las décadas. Incluso hoy. Por eso, cuando se cumplen 36 años de su estreno, Bastian, Atreyu y la Emperatriz regresan a las pantallas de nuestro país y nosotros aprovechamos para dar cuenta de las curiosidades de su producción.

1- La historia interminable se centra en lo ocurrido en la primera parte del libro

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Cuando se llevan novelas a la gran pantalla es habitual que haya diferencias entre libro y película, pero en el caso de La historia interminable los cambios son más que notables, comenzando por la trama, ya que en la película sólo se cuenta la primera parte del relato, la que explica cómo Bastian salva a Fantasía de ser aniquilada por la Nada. La segunda parte, que cuenta cómo el protagonista, deseo a deseo, comienza a reconstruir Fantasía a partir de un pequeño grano de arena, y que también enseña a un Bastian al roce del despotismo ya hacia el final del libro, no se incluyó por motivos de costes de producción. Tanto el autor como sus acérrimos lectores no han cesado de lamentar que esta mutilación en la historia es una traición al espíritu filosófico del libro.

2- Atreyu tenía que haber lucido la piel verde

Otra diferencia notable entre libro y película la encontramos en la piel de uno de los héroes, Atreyu, que tenía que haber lucido verde si el filme hubiera sido fiel al texto original. El joven y valiente Atreyu pertenecía en la novela de Ende a la tribu de cazadores de los Pieles Verdes y en la película más que verde parece piel roja. Aunque sea un detalle que traiciona al libro, preferimos a Atreyu como trasunto de un nativo americano que como pariente de Shrek.

3- Todo el mundo adoraba a Atreyu (menos en el set de rodaje)

Atreyu montando a lomos del bello corcel blanco Artax se convirtió en aquello que muchos niños crecidos en los años 80 deseaban ser, pero lo cierto es que durante el rodaje de la película hubo más de un percance con el chaval protagonista, Noah Hathaway. Para empezar, durante los ensayos tuvo varios problemas a la hora de aprender a montar a caballo y sufrió varios accidentes; también casi se ahoga en la escena en la que Artax se hunde en la ciénaga, mientras que casi pierde un ojo durante la secuencia en la que lucha contra el lobo Gmork (un autómata electrónico). Por si eso fuera poco, algunos compañeros (adultos) no guardan buen recuerdo del chico: Brian Johnson, director de los efectos especiales del filme, recordaba en una entrevista más o menos reciente que “Noah Hathaway (Atreyu) era un poco como un grano en el culo, la verdad. A Wolfgang le costó mucho conseguir algo de él”.

4- La Emperatriz fue reclutada en un pequeño colegio de California

Wolfang Petersen y su equipo auditaron a más de 3000 niñas para el papel de la Emperatriz, pero Tami Stronach, la actriz que lo interpretó, cuenta en una entrevista que acabó en la película por pura casualidad: “un agente me vio en una clase de interpretación del colegio, en Berkeley, California. Mi profesora era amiga del agente. Así que fue así como sucedió. No tenía intención de convertirme en actriz profesional. Cuando nos ofrecieron el guión, nos dijeron que sería un rodaje de dos meses en Alemania, y mi madre pensó: “¡Bueno! Sí que podemos hacer esta pequeña película independiente que se estrenará sólo en Bavaria y nadie irá a verla”. Está claro que no entendimos que la película iba a ser tan popular o que fuera a tener esa difusión”.

5- Efectos visuales de Hollywood en Bavaria  

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Hoy nos pueden parecer algo desfasados, pero en 1984 los efectos visuales de La historia interminable fueron punta de lanza en un género que comenzaba a tener el favor del público y a despuntar en el ámbito de los FX gracias a producciones como La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza (George Lucas, 1977), Cristal oscuro (Jim Henson y Frank Oz, 1982) o Dentro del Laberinto (Jim Henson, 1986). Entre el equipo que se desplazó a Alemania para dar vida a las criaturas salidas de la imaginación de Michael Ende encontramos al oscarizado Brian Johnson (El imperio contraataca, Alien) y a Colin Arthur, reincidente en  producciones patrias (Las edades de Lulú, Abre los ojos, Hable con ella). Ambos, por cierto, coincidieron anteriormente en 2001: Una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968). Sea como fuere, el equipo de efectos se encargó de crear marionetas robotizadas que hoy son inolvidables: desde el gigante comepiedras a la tortuga o al dragón Fujur.

6- Un equipo de 18 personas daba vida a Fujur

Fujur, el dragón volador, medía 13 metros (sólo su cabeza ocupa tres metros) y lo componían unas 6.000 piezas de plástico y plumas rosas. Hasta 18 personas estaban al cargo de darle vida mediante controles electrónicos y palancas hábilmente situadas detrás de las cámaras: “Había una persona responsable de controlar la nariz de Fujur, otra para las cejas, otra para el labio superior y otra para el labio inferior”, recuerda Wolfgang Peterson. Hoy descansa, junto a otras criaturas de la película, en el Bavaria Filmstadt, los estudios de Munich donde tuvo lugar el rodaje. Aviso a los fans: se pueden reservar visitas guiadas que incluyen cabalgar a lomos del peludito dragón.

7- Dos grandes escenas de la primera parte del libro no aparecen

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Y se debe precisamente a lo limitados que eran en los años 80 los efectos visuales en el cine. Hablamos de dos secuencias que sí aparecían en el guión original y que finalmente pasaron a mejor vida o fueron reconvertidas. La primera escena es cuando Atreyu rescata a Fujur de las garras del monstruo Ygramul El múltiple (capítulo 4º del libro de Ende), que en el filme se obvia para enseñar al dragón rescatando a Atreyu. La segunda escena que no aparece narra la pelea entre los Cuatro Gigantes de los Vientos (capítulo 8º).

8- Entre Donna Summer y ‘La historia interminable’ sólo hay un grado de separación

 Se trata de Giorgio Moroder, también conocido como el dios maestro de la música disco de finales de los años setenta y principios de los años ochenta. A él le debemos hits imbatibles como I Feel Love, de Donna Summer, o Call Me, de Blondie, pero un rastreo por los créditos de los principales álbumes de este género realizado esos años nos confirma que Moroder era lo más parecido a la omnipotencia musical. Y es que en esa época todo el mundo acudía a Moroder para dar lustre a sus composiciones (David Bowie incluido) y, por tanto, también Hollywood llamó a su puerta: ganó un Oscar por El expreso de medianoche (Alan Parker, 1978) y puso sus sintetizadores al servicio de las bandas sonoras de American Gigolo (Paul Schrader, 1980), El beso de la pantera (Paul Schrader, 1982), Flashdance (Adrian Lyne, 1983) o El precio del poder (Brian De Palma, 1983), entre muchísimas otras grandes aportaciones musicales de la década. Por si te lo preguntabas, también el hitazo de Limahl es de Moroder.

9- La producción más cara de la historia del cine alemán y un éxito de taquilla

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Platós transformados en ciénagas con toneladas de arena y barro, adiestradores de caballos, nombres de lujo para los efectos visuales… Los productores de la película apenas pagaron unos 50.000 marcos alemanes a Ende (unos 25.000 euros sin contar las variaciones de la inflación) por La historia interminable, pero la película costó unos 60 millones de marcos, algo más de 3 millones de euros (de nuevo sin tener en cuenta la inflación). En suma, un dineral que convirtió esa adaptación en la cinta más cara del cine alemán (hasta ese momento). Y aunque la película tuvo unas cifras de taquilla algo modestas en Estados Unidos (unos 20 millones de dólares, según Box Office Mojo), arrasó a nivel global al conseguir unos 100 millones de taquilla y transformarse así en uno de los fenómenos juveniles de ese año.

10- Aunque a Michael Ende le pareció “una película repugnante”

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A pesar de que Ende pidió en las negociaciones poder colaborar en el guión de la película, las cosas no acabaron como a él le hubiera gustado. Él se había imaginado una película más sutil y el conflicto entre el escritor y el productor Bernd Einchinger estalló ya desde el arranque del rodaje. Entre las muchas lindezas que dijo de la película, además de que es “repugnante”, llegó a declarar que lo que se ve en Fantasía “no supera el nivel de un club nocturno del montón” o que “en el interior de la Torre de Marfil sólo falta una bola de espejitos en el techo y un grupo de go-gós”, y que “todo lo que habría tenido que ser mágico y misterioso se ha vuelto absolutamente falto de inspiración y banal” sin olvidar que “las esfinges son una especie de strippers de tetas grandes en mitad del desierto” o que “la última parte de la película es una orgía kitsch en toda regla en los aposentos de la Emperatriz infantil que está tumbada en una cama cursi de Hollywood con concha marina de fondo incluida”.

11- Por lo que reclamó que su nombre fuera eliminado de los créditos

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Sin éxito. Enfadado por el cariz que había tomado su obra en manos de la industria del cine, Ende reclamó a los productores y a Warner Bros, distribuidora de la cinta, que se eliminara su nombre de los títulos de crédito iniciales, pero el estudio declinó su solicitud y acabaron viéndose en los tribunales también con poco fortuna para el autor. “Los realizadores del filme no han entendido nada del libro. Sólo querían hacer dinero”, se lamentaría.

12- Y a Wolfgang Petersen le abrió las puertas de Hollywood

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Antes de La historia interminable Wolfgang Petersen tenía cierta experiencia en TV Movies para la televisión de su país, pero a partir de la adaptación de la novela de Ende dio el salto a Hollywood: tras Enemigo mío (1985), con Dennis Quaid, logró batir la taquilla con Air Force One (1997). Pero no después de firmar Troya (2004) parece que su carrera se volvió a torcer…

13- El Auryn original está en manos de Spielberg  

Como muchos de los taquillazos de los ochenta, Spielberg también acabó metido en La historia interminable. El cineasta ayudó a Wolfgang Petersen a recortar la versión estadounidense de la película, que es siete minutos más corta que la versión europea. Y como agradecimiento, Petersen le regaló el Auryn, el medallón de las dos serpientes entrelazadas en forma de lemniscata, y que Spielberg guarda como oro en paño en su oficina.

14- Hay una secuela y en la trecuela sale ¡Jack Black! 

Por si el pobre de Michael Ende no hubiera sufrido lo suficiente, Warner Bros quiso reeditar el éxito de taquilla de La historia interminable y en 1989 comenzó el rodaje de la segunda parte, bajo el pretexto de que en esta ocasión aparecería en pantalla todo aquello que se obvió en la producción precedente. Pero no fue así, y la película, a pesar de que incluyó personajes del segundo tramo del libro, es más bien un pastiche sin demasiada personalidad. No obstante, eso no frenó a Miramax a la hora de volver al material de Ende para realizar una tercera parte en la que aparece Jack Black como el jefe de una pandilla de villanos que con sus deseos malignos provoca el caos en Fantasía: Las aventuras de Bastián: La historia interminable III (1994) fue directa al mercado de VHS certificando la decadencia de la saga. Se intentó hacer un reboot para televisión ya en 2001, aunque la serie no superó una primera temporada.

15- El ‘reboot’, en el limbo

En 2009 saltó a los medios la noticia de que se preparaba un nuevo reboot entre Warner Bros y las productoras The Kennedy/Marshall Co. y Appian Way, la compañía de Leonardo DiCaprio, pero la productora Kathleen Kennedy confirmó al cabo de dos años que el proyecto estaba completamente paralizado. Ende, que falleció en 1995 a causa de un cáncer, acabó sus días sin poder ver una adaptación a su gusto de su obra más emblemática, pero a favor de la primera película cabe señalar que a pesar de las desavenencias entre escritor y productores se ha convertido en un clásico que hoy parece difícil de superar.