Fútbol y cine

El futbolista de ‘La gran evasión’

Por - 12 de septiembre de 2012

ETIQUETAS:

  • La realidad es dura pero hay que asumirla tal y como viene: hay gente, más de la que estamos dispuestos a admitir, que confunde Evasión o victoria con La gran evasión (y no al revés, por cierto). No me preguntéis por qué, pero sucede. Yo creía que eran sólo despistes momentáneos por aquí y por allá, olvidos circunstanciales, lapsus linguae sin importancia de personas de bien, confundidas, pero sin mala intención. Hasta que asistí en directo a ese ya mítico final del concurso televisivo Atrapa un millón, en el que una pareja de incautos perdía el premio por no recordar en qué película había participado el futbolista Pelé, ni siquiera teniendo las dos opciones ante sí: A) La gran evasión, y B) Evasión o victoria. Eligieron A. Imperdonable, deprimente.

    Asimilado el golpe, pasado el disgusto pero con la sensación de llevar el trauma todavía a rastras, he decidido que si no puedes con tu enemigo, lo mejor es unirse a él. No sólo voy a ahondar en la ceremonia de la confusión: es que voy a organizarla yo mismo. Una pequeña historia une La gran evasión (The Great Escape, John Sturges, 1963) con el fútbol más allá de los vínculos espirituales o casuales y de la influencia que aquella majestuosa película tuvo sobre Evasión o victoria (Escape to Victory, John Huston, 1981).

    Poco antes de los Juegos Olímpicos de Londres en el verano de 1948, el Comité Olímpico Británico pensó en Matt Busby, ex futbolista escocés, y por entonces entrenador del Manchester United desde hacía sólo 3 temporadas (aunque ganador de la FA Cup ese mismo año), como seleccionador del combinado británico, el GB Team del momento.

    Busby, con el tiempo mito del United y del fútbol británico, tomó las riendas de un grupo de 26 futbolistas estrictamente amateurs que ni siquiera él había escogido (lo hacía un panel de técnicos de la federación y del COB), y que iban a enfrentarse a selecciones que trampeaban con el concepto ‘futbolista aficionado’ como los poderosos conjuntos de los países al Este del Telón de Acero, donde no existían ligas profesionales y, por tanto, todos los futbolistas eran amateurs.


    [El GB Team de 1948, en la concentración previa a los JJ OO de Londres]

    La selección británica hizo un buen papel en aquellos Juegos, pese a no alcanzar el podio, gracias en parte al espíritu Corinthian que Busby logró imprimir al equipo. Ganó a Francia y Holanda en la fase previa y quedó cuarta clasificada, tras perder 3-1 en semifinales con Yugoslavia, y no poder con Dinamarca (otro país sin Liga profesional, como el resto de estados escandinavos, muy poderosos en el fútbol olímpico, no en vano Suecia fue medalla de oro) en la final de consolación (5-3).

    [Imagen de la semifinal de los JJ OO de 1948 entre Gran Bretaña y Yugoslavia]

    Busby siempre consideró aquel como uno de sus grandes trabajos (“A job I shall always regard as one of my best”, según cuenta en su autobiografía de 1957 [leído en la revista When Saturday Comes, Nº 307, septiembre 2012], aunque seguro que su escalafón personal varió tras lograr que el Man Utd. superase el desastre aéreo de Munich en 1958).

    Uno de los componentes de aquella selección olímpica británica era el futbolista irlandés Dennis Kelleher (1918-2002). Jugador aficionado del modestísimo Barnet (hoy en la cuarta división inglesa, la League Two), delantero goleador (286 goles en 358 encuentros) y hasta internacional de la selección irlandesa amateur, Kelleher llegó a aquella cita olímpica bien curtido por la vida para escapar de las defensas rivales.

    Años antes, durante la II Guerra Mundial, Kelleher sirvió en el ejército británico como teniente de la Marina. Tras caer prisionero en la campaña de Egipto y pasar varios meses en cautiverio, en marzo de 1944, con 26 años, logró escapar de un campo de concentración nazi en las cercanías de la ciudad alemana de Bremen. Evadido junto al piloto de la RAF Stuart Campbell sólo con dos abrigos azueles sobre sus uniformes, ambos cruzaron parte de Alemania y toda la Holanda ocupada en 22 días, durante los cuales pasaron frío y hambre, se enfrentaron a controles de la policía alemana, compraron billetes de tren, se hicieron pasar por marineros holandeses y hasta degustaron cerveza neerlandesa. ¿Os suena? Dennis Kelleher, que tres días después de llegar a Inglaterra de su escapada jugó con su equipo, el Barnet (y ganó 2-1 al Grays Athletic), es uno de los militares reales en los que se basa La gran evasión. Muchas de estas desventuras están repartidas entre las diversas huidas de algunos de los personajes de la película. Él es el futbolista de La gran evasión y, ahora que lo sabemos, también es la única excusa que podemos permitirnos para confundir Evasión o victoria con la inolvidable película de Steve McQueen.

    [Steve McQueen, a punto de alambradas, en ‘La gran evasión’]

     

     

    Sigue ‘Fútbol y Cine’ en TWITTER

     

    Todos los días, a todas horas, noticias de cine y series en CINEMANÍA.

    Julio Maldonado ‘Maldini’: “Quiero ver una película sobre el ‘Maracanazo”

    Lloró con 'Cinema Paradiso' y 'El paciente inglés', le encantó 'The Damned United' y piensa que Eric Cantona es un actor estimable. El periodista deportivo más enciclopédico descubre sus cinefilias en nuestra sección 'Mi vida en películas'. Por CINEMANÍA