Fútbol y cine

El Balón de Oro de Charles Chaplin

Por - 12 de enero de 2011

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  • Bonito día para acordarse del Balón de Oro de Charlot, y de la madre de los prebostes de la FIFA y de los muertos de los cantamañanas que han convertido ese premio en una estafa publicitaria piramidal: cuanto más bola les damos, más desengaños nos llevamos. Si es que, ya lo dice mi padre, un galardón futbolístico individual que no tienen ni Pelé ni Maradona…

    ¿Y a qué viene este artículo sobre el Balón de Oro en un blog sobre Fútbol y Cine? Ni se me ocurriría tener la desfachatez de comparar la escenificación hortera de ayer en Zurich en la entrega de los premios de la FIFA+Le Ballon d’Or con el glorioso oropel (hortera también, claro, pero de un hortera mítico, ametacrilatado por los siglos de los siglos) de los Oscar de la Academia de Hollywood. Un respeto. Aunque ni Alfred Hitchcock ni Howard Hawks ganasen nunca un Oscar. No, esto de relacionar el Balón de Oro con el cine resulta que viene de antiguo, y pensé que sería bonito recordarlo, habida cuenta del rollo que me traigo siempre con que fútbol y cine son dos pasiones paralelas, nacieron a la vez, a finales del siglo XIX, eclosionaron al mismo tiempo en el siglo XX y han creado una parecida suerte de star system sin el que, a veces lamentablemente, ya no sabríamos vivir.

    Resulta que en la entrega del primer Balón de Oro de la historia, allá por 1956, Gabriel Hanot, el legendario director de L’Équipe, el diario deportivo francés que creó y se encargó de la organización del premio hasta este mismo año (en el que la FIFA metió sus manazas en la organización), consagró al ganador de aquella primera edición del galardón, el inglés Stanley Matthews como “el Chaplin del fútbol”.

    Aquí va un estracto de su discurso, a mayor gloria de los vínculos eternos entre Fútbol y Cine:

    “Imperturbable, impasible, con el rostro inmóvil, salvo cuando está marcado por el esfuerzo, Stanley Matthews no ríe, pero hace reír al estadio entero. Es, a su manera, un clown genial, un Charlie Chaplin del fútbol”.

    Lo cierto es que, con esa definición, lo raro, por aquello de lo “imperturbable” y el “rostro inmóvil”, es que no hubiesen nombrado a Stanley Matthews “El Buster Keaton del fútbol”. Pero hay más:

    “Charlie Chaplin y Stanley Matthews son dos héroes cómicos del cine mudo, dos ingleses, dos hijos de un país que tiene sentido natural del humor”.

    De Stanley Matthews a Messi (a falta de comparación cinematográfica, sólo se me ocurre Dudley Moore, pero no está a su altura. Messi sigue el sino de los tiempos: con el cine en crisis, pero es tan grande que le llaman “futbolista de playstation”). Hemos salido ganando, pero en los discursos, francamente, no. Sentido natural del humor es lo que nos hace falta ahora para aguantar a Blatter, a la FIFA y a la milonga ésta del Balón de Oro. Con Gabriel Hanot, el viejo L’Équipe y sus comparaciones cinéfilofutboleras nos iba mucho mejor, y no sólo porque en los siguientes cuatro años, Alfredo Di Stéfano (dos veces: 1957 y 1959) y Luis Suárez (1960) se llevaron el Balón de Oro. Fueron los últimos de una lista que se parece peligrosamente a la de la taquilla de unos multicines un fin de semana cualquiera.

    P.D. La traducción del discurso de Gabriel Hanot está extraída del libro de Alfredo Relaño 366 historias del fútbol mundial que deberías saber. 

     

    [El Chaplin del fútbol, Stanley Matthews, gloria del fútbol británico, en imágenes]

     

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