EN ESTE NÚMERO:

Assassin’s Creed

EL JOYSTICK KIERKEGAARD

1. OUT RUN’. Para salto de fe, el de Kierkegaard, que confundió a Adán con Michael Fassbender y asimiló el mordisco de la manzana con las caídas al vacío de Assassin’s Creed. Estrambótico nexo. Así se solazaban los filósofos en la Dinamarca de 1837. Pero, para vínculo cutre, el que servidor se traía entre cine y videojuegos en sus años mozos: vamos, que también hacía falta un Torquemada que lo revitalizase a palos. El tema, de aquella, se reducía a la duda entre seguir echando partidas al volante del Out Run o irse con los colegas al estreno de turno. ¿Peli o maquinitas? Viernes adrenalínicos, buá, de carreras entre los recreativos de la Plaza Artós, estudiadamente rotulados como Salón Deportivo cuando allí los únicos que hacían ejercicio eran el hombre del cambio y el portero del futbolín, y uno de esos últimos enormes cines clásicos que empezaban a marchitarse en la Barcelona de finales de los 80, donde veíamos Tango y Cash, Nacido el 4 de julio o los Bond de Timothy Dalton como si fueran buenas.

Pensaba que seguía siendo el perfecto hombre desactualizado, pero, tirando de clásicos, me he dado cuenta de que, desde entonces, sin saberlo, estaba identificado con aquella comedia que fue La máquina de bailar de Óscar Aibar (a Vigalondo también le molan los salones recreativos, pero es más de rodar autos locos como en Choque), la película de aquellos zumbados brincando en su artilugio digital, cine y videojuegos old style. Me falta un cameo de Santiago Segura en mi vida, pero, náufrago en el océano de consolas, tan perdido que flipo con las partidas lacias de Temporada de patos de Fernando Eimbcke y hasta me gustó Jake Gyllenhaal en Prince of Persia, voy resistiendo con los ojos cual Marty Feldman viendo cómo la ola del cine y la de los videojuegos se reúnen en un pack resalado que amenaza con arrasarnos como un tsunami.

2. EL FIN DE EUCLIDES. Parecía que el problema de los videojuegos iba a ser eternamente una cuestión de píxeles. Que mientras se notasen esos diabólicos cuadraditos nunca saldrían de sus pequeñas pantallas. Superado el trauma con bien de megas de resolución, hoy el tándem pelis-videojuegos está calentito, pero todavía no se nos ha ido de las manos. No pasamos aún de llevar personajes de ida y vuelta de una a otra disciplina, con más o MENOS fortuna. Aunque cualquier día nos presentan un proyecto de largometraje sobre el Pong de Atari, con sus barritas arriba y abajo, y nos lo creemos. Y eso que el espíritu de ambos universos, en esencia, es el contrario: en el cine se trata de dejarse llevar por una historia y, al mando, el jugador busca ser protagonista de su propia peli. Cómo conseguir que ambas líneas divergentes o, a lo sumo, paralelas, se unan, es un misterio que parece estar en vías de resolverse. La geometría de Euclides que nos endiñaron en la EGB y sigue valiendo hoy nos demostraba que era imposible que las paralelas se cruzasen, pero la geometría proyectiva asegura que cualquier par de líneas se cruzan siempre, como tarde en el infinito: ¿Cuál será el siguiente paso?

3. INDOMABLES.  Fechas de punto de inflexión vital, se nos acumulan en estos días las listas sobre lo mejor del año que termina (dejo aquí mi top 5 personalísimo de pequeñas sorpresas con encanto: El juez, Todos queremos algo, Tarde para la ira, Tribunal y El tesoro) junto al panorama de películas y series que se nos echa encima con el año nuevo. Nos movemos entre el arrollador triunfo de La llegada, mejor filme de 2016 en la votación de todos los que hacemos CINEMANÍA, y el esperado nuevo Spider-Man del chaval Tom Holland que aterriza en verano. También es temporada de premios y, a la espera de los galardones de Hollywood, las nominaciones a los Goya nos dejan ausencias que queremos compartir con los lectores, porque no van a tener empujón promocional goyesco y merecen nuestro aplauso. 10 películas españolas que hay que rescatar: Las amigas de Ágata, La muerte de Luis XIV, La reconquista, Sipo Phantasma, El perdido, Días de color naranja, Tenemos que hablar, Esa sensación, Sicixia y El faro de las orcas, filmes que no encontraremos en la gala de los Goya. ¿Propósitos para los próximos 12 meses? Aparte de 12 buenos números de la revista y una web completísima, ojalá siga el buen cine, para contarlo: al contrario de lo que le acusaban hace 50 años a Cool Hand Luke (Paul Newman) en La leyenda del indomable, lo que no vamos a tener con todos vosotros es problema alguno de comunicación. Lo vamos a pasar muy bien. Feliz 2017.

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