Crítico de mierda

Cuando la Troma mató a Fidel Castro

Por - 28 de noviembre de 2016

En Crítico de Mierda somos firmes defensores del concepto de exploitation, tanto que lo practicamos en la propia columna. Aprovechemos pues que Fidel Castro está (o estaba) de actualidad, una figura polémica que, sorprendentemente, no ha sido muy aprovechada por la serie B y Z mundial. Tenía que ser, lógicamente, la Troma la que le echar morro al asunto.

cartel

Matar a Castro (Cuba Crossing, 1980, Chuck Workman) es un filme de 1980 financiado por la república federal alemana. Para los yanquis, por lo que vemos, todo el asunto de Bahía Cochinos había dejado un regusto tan amargo que la industria del cine prefería no tocar mucho el tema y centrarse en malvados rusos. Tuvieron que ser los alemanes los que se atrevieran a poner dinero para filmar este mamotreto que Workman llevaba un tiempo intentando levantar.

El filme se abre con un montaje de unos mercenarios asaltando Bahía Cochinos (según nos dicen), puntuado con declaraciones de Kennedy lavándose las manos sobre el asunto. Nuestro protagonista, Hud (Robert Vauhgn), no puede evitar gritar en plena batalla “¡MALDITO KENNEDY!”. ¡Y con eco! Después tocan unas imágenes de Castro dándose un baño de masas. El escenario queda claro: por culpa de la cobardía de Kennedy, Castro anda impune. Pero eso no va a durar mucho.

Hud  ha pasado los últimos 20 años con ganas de retomar el asunto y vengarse. Por fin tiene una oportunidad: llega a Cuba y rápidamente se ve encargado una misión secreta de la CIA: matar a Castro. Pero en lugar de con una operación militar, se tratara de una misión de sabotaje, una operación secreta con un grupo reducido de los mejores mercenarios. O eso le dicen los organizadores: “vamos a matar a ese hijo de puta, ¡JA JA JA JA!”.

Está claro que la conspiración no iba a salir bien: cuando rodaron la película Castro estaba vivo, así que el espectador medio podía imaginar que el filme iba a ir de escapar de Cuba o algo similar, pero que en ningún caso iba a caer asesinado por los protagonistas. Un poco fail sí que es, el título.

Vaughn negocia con la mafia local para conseguir los contactos necesarios, y también con un Tony (Stuart Whitman), un capitán de barco algo cansino, que transportará a los efectivos a suelo cubano.  Para asegurar su cooperación, secuestran a su novia y ponen a Sybil Danning (que siempre da algo de pedigrí cutre a la peli) a vigilar que todo transcurre como debe.

SybilDanning

Y a partir de aquí, toda una ensalada inaguantable con poquísima acción y repleta de dimes, diretes, discusiones y, como no, na serie de traiciones entre los implicados que nos dejan catacrocker. Os las detallo

TRAICIÓN 1: La mafia solo quería el apoyo americano para poder sacar un cargamento de heroína a los EE UU. Cuando lo aseguran, pasan de los americanos.

TRAICIÓN 2: Cuando Hub les cuenta el percal a la CIA, resulta que no pasa nada. ¡Nunca hubo intención de matar de verdad a CASTRO! El plan era, atención… ¡contar toda la operación al gobierno cubano, para quedar bien con ellos y mejorar las relaciones entre Cuba y los EE UU!

TRAICIÓN 3: Viendo cómo han vendido a sus hombres, y a pesar de las órdenes que tiene de retirarse, Hud también traiciona al gobierno de los EE UU y decide ir a rescatarlos de todas formas.

TOMA YA. Y ojito, que hay alguna mini-traiciones entre los personajes de menor importancia. El resultado es un auténtico cacao mental de traiciones y contra traiciones, personajes que vienen y van, muchas escenas en bares de Miami y la propia Cuba y pocas, muy poquitas escenas de acción, incluido un combate de lucha grecorromana que es auténtico relleno para alargar la película de la peor de las maneras.

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Matar a Castro es tan coñazo como los discursitos del dictador, justamente olvidada por casi todo el mundo. Una pena que Workman pusiera tanto empeño en este proyecto (también firma el guión). El tipo arrancó su carrera con un Óscar al mejor corto, pero no terminó de cuajar como director de cine, dedicándose a dirigir documentales para TV y, ATENCIÓN, ¡realizando los resúmenes oficiales de las entregas que se emitían en todo el mundo! La academia cuida de los suyos.

Entre lo incómodo del tema y el nefasto resultado final, la película se quedó sin distribución en los EE UU: fue finalmente la mismísima Troma la única que le echó morro al asunto y probó a sacarse unos pavos con el tema castrista. Por lo visto, hubo ciertas protestas en Florida cuando se estrenó el film. Un tema espinoso, sin duda. Eso sí: cuando vieron el resultado, desaparecieron las protestas ante el poco interés del tema. Estaba claro que no le iba a gusta a nadie y era mejor dejarlo morir en taquilla.

Tiroteo

Ante el fracaso, no tuvieron más remedio que cambiar el título en numerosas ocasiones. El primer Cuba Crossing dejó paso a otros como Assigment: Kill Castro, o incluso a un ridículo y divertido Sweet Dirty Tony, imaginamos que para aprovechar la popularidad del también cubano Tony Montana. Tienes que querer a los tipos de la Troma.

En el resto de Europa, España incluida, se estrenó con menos problemas pero sin ningún éxito. Aquí ya sabéis como se llamó, y tuvo tan poca repercusión como esperáis. Eso sí: inspiró una canción de Hombres G… tan olvidada como la propia peli.

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